Mi mano va y viene.
Canta.
Se estira y se contrae en una exclamación.
Baila.
Expresa.
Gime y se ciñe.
Abraza y rechaza y lamenta.
Luego, se convierte en solo una mano.
Escribe, limpia: disfraza su ser completo y solo hace.
Pero yo la hallo en su lecho de obrera y la libero.
Pero ella me halla en mi lecho de obrera y me libera.
Entonces vuelve y crea, abraza, arrasa.
Danza
Mi mano.
Yo.