Aurora tiene razón, Adalid tiene razón: yo soy lo que soy y lo que hago, no importa el mundo aunque importe, aunque se caiga en pedazos y luego tenga que recogerlo.Estoy aquí, viviendo, cantando, llorando a lágrima viva, aullando de dolor y de placer según el tiempo. Me caigo y me sangran las rodillas, me pego en la frente y me lleno de chipotes amoratados, pero ando en un viaje que duele, que quema, que punza, pero que me llena de palabras, de sueños, de pasión.
Danzo y estiro, abro y cierro las extremidades para abrazar los restos de mí que voy hallando. Atrapo ideas, aclaro dudas, amo. Sí, amo y amo como si fuera lo único de lo que soy capaz. Soy capaz de amar como si de ello dependiera mi vida, mi muerte, mi carne inflamada.
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