
Ahí va ese perro caminando por la banqueta; se queda parado en la esquina, mira a un lado y al otro; finalmente cruza la calle y sigue su camino casi como si tuviera prisa. Va tan decidido que parece que tiene una cita, que va al trabajo, que le hace falta algo de la tienda. ¿A dónde va ese perro?, ¿a dónde van todos los perros del mundo?
2 comentarios:
Agradecido por la intención; abrumado por las consecuencias: El el intercambio es inocuo: habemos presencias minerales y existen almas caudalosas: las primeras competimos contra el tiempo, las segundas intentan ganarle a la pendiente.
P.S Nunca mar alguno me fue tan próximo (aún con la espuma entre los tobillos) como después de ahora.
Los humanos tienden a pensar que hacen cosas de extrema importancia: acuden a una cita, trabajan y compran cosas en las tiendas, además de que hacen otras actividades igualmente trascendentes --según ellos-- como asistir a la universidad, ir al banco y viajar de aquí para allá en el mundo que les tocó vivir.
¿A dónde los llevan esas preocupaciones? ¿A dónde van los seres humanos?
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