No tengo nada que explicar, es sólo que tengo ganas de ser mi propia protagonista y de echar ojeadas tan largas o tan cortas, tan profundas o tan superficiales, reales o inventadas a mi propio transcurrir.Todos los que convergen en mi vida convergerán en este hoyo intergaláctico que será mi espacio de desenmarañe personal. Ya te hallarás, pero cuidado, no te creas todo lo que ves, la demanda latente va mucho más allá de lo explícito, pero si tienes algo que decir para internarte un poco en esta inmensa membrana que protege el interior, fluye, ayuda y no te calles…
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lunes, 26 de enero de 2009

Eterno retorno

Para Laura (tú sabes por qué)
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Estoy cansada: me duelen los ísquiones de tanto presionarlos contra el piso, me duele la punta de cada vértebra a punta de impregnarla de polvo. Me acuerdo cuando me dolía el hueso púbico durante días después de hacer sirenas. A veces me pregunto de dónde saco esta gana de andar toda adolorida, de promover las safaduras de mis articulaciones coxofemorales, de no poderme girar un poco de tanto ardor en los oblicuos.

Hoy me contaron que todo es causa del placer del camino, de la lucha, de mientras lo hago y lo disfruto y veo los colores del arcoiris en la piel de mis párpados cerrados.
Es cierto, lo disfruto como pocas cosas: sudar, aguantar, descifrar los mensajes que me envían mis músculos que se mueven por mí para que yo termine por moverme.


Y todo esto viene porque he decidido, otra vez, dedicarme a la danza. Aunque me pregunto si alguna vez cambié de opinión. No. No soy otra cosa más que lo que soy: un lagarto que goza de raspar su panza contra el piso mientras no se queda quieto, un gusano contrayéndose de alegría por el simple hecho de sus contracciones, un esqueleto abierto a la dulzura de los apretujones musculares que lo elevan a ese plano donde uno se puede ir a dormir satisfecho porque está cansado aunque sólo sea de moverse, rítmicamente, astuta y controladamente con el simple propósito de moverse, con más libertad, con refinamiento, pero moverse al fin.

Así ando: adolorida, cansada y feliz feliz feliz, inventando camellos, aventando el estómago, haciendo chainés de esquina a esquina, feliz feliz feliz, temblando y de danza en danza ando por ahí otra vez.

1 comentario:

Jesús dijo...

Mientras tengo la fortuna de compartir la vida junto a ti te miro y veo cómo no te detienes: soy testigo cercano de cómo sigues luchando y aferrándote a tus sueños primarios de movimiento, de intelecto y de afecto. A veces caes y te quedas inmóvil un instante que dura lo que tiene que durar, hasta que tú misma decides hacia dónde, cómo y con qué ritmo continúas la danza de tu vida. Me siento feliz de verte feliz, aunque estés cansada y adolorida y aunque a veces las telarañas de mis ojos no me dejen apreciarte en toda tu magnitud.