No tengo nada que explicar, es sólo que tengo ganas de ser mi propia protagonista y de echar ojeadas tan largas o tan cortas, tan profundas o tan superficiales, reales o inventadas a mi propio transcurrir.Todos los que convergen en mi vida convergerán en este hoyo intergaláctico que será mi espacio de desenmarañe personal. Ya te hallarás, pero cuidado, no te creas todo lo que ves, la demanda latente va mucho más allá de lo explícito, pero si tienes algo que decir para internarte un poco en esta inmensa membrana que protege el interior, fluye, ayuda y no te calles…
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viernes, 17 de abril de 2009

Fueradentro

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Huyen, despavoridos, mis dedos, mi entrecejo y la planta de mis pies que se esconde debajo de mi cuerpo.
Dentro no queda más que todo aquello que se diluye en mi corazón que late cuando mira al infinito.
Frente al mar todo parece calmo y radiante: debe ser el Sol, debe ser la gana de mirar al horizonte que no puedo evitar en mis ojos.
Fuera hay miradas, reproches, olor a cal que cae de las paredes, silencio obligado, retracción.
Detrás del cielo estoy yo con mis chanclitas blancas y mis enaguas de amazona venida a menos.
Escapan, ciertas, mis palabras que no quieren vivir conmigo, ni adentro ni afuera, se van lejos donde no existo.
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1 comentario:

Unknown dijo...

Es bonito estar de vuelta, pero es mucho más bonito encontrar tus experimentos intimistas. De alguna manera siento que estoy aquí por que siempre he estado aquí, porque siempre regreso. Una historia armada de principios, los caminos y los regodeos, invariablemente regresan a este momento. Mis horas valle se empalman con tus crestas dando un rodeo que, otra vez, concluye con estos instantes de los que estarán llenas mis memorias. Es bonito. He vuelto y , estoy, me planto a la espera de los intercambios.
PS hay palabras que solo la vivencia desenmascara. Hace unos años, sentado en la arena mientras bebia a sorbos la mala sangre que supuraban mis heridas (unas de tantas), casi borracho porque tengo la triste fortuna de encontrar la inconciencia solo cuando le huyo, pensaba que la única manera de ver la magnificencia sería sentado en una playa a oscuras mientras grupos dispersos de personas intentan construir sus propios silencios, sus risas y su cariz festivo. La presencia del mar es implacable: todo lo abarca, cada respiro esta inundado de su aliento salado, cada palpitación vibra bajo sus tronadas olas. Y sin embargo, aún se escuchan los sonidos de las lanchas que salen a pescar, los rasguidos de guitarras que lloran por su descanso y las risas de adolescentes que no importan nada. Todo continua, pero el mar está encima y por debajo, nunca se esconde, nada interesa sólo...