No tengo nada que explicar, es sólo que tengo ganas de ser mi propia protagonista y de echar ojeadas tan largas o tan cortas, tan profundas o tan superficiales, reales o inventadas a mi propio transcurrir.Todos los que convergen en mi vida convergerán en este hoyo intergaláctico que será mi espacio de desenmarañe personal. Ya te hallarás, pero cuidado, no te creas todo lo que ves, la demanda latente va mucho más allá de lo explícito, pero si tienes algo que decir para internarte un poco en esta inmensa membrana que protege el interior, fluye, ayuda y no te calles…
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jueves, 21 de mayo de 2009

Aún mejor

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¿Con quién habré jugado tanto en la niñez que me salieron estas alas?
Mis alas, tan indefinidas, rotas una vez de un salto al vacío.

Soy un cuerpo que danza y duele,
soy una marioneta con los dedos rotos,
soy un cisne abigarrado.

El camino hacia arriba arde en las pantorrillas y en los serratos.
Mis costillas se sueltan en la búsqueda del alargamiento.

En medio de todo sólo queda la falta que se produce cuando elevo el peso y no alcanzo.

Es la muerte y las ganas de no morir que lleva pegadas.
Es la belleza del acto de decir adiós impregnado en la danza.



1 comentario:

Jesús dijo...

El espectáculo de una bailarina que se integra a la música y al argumento de su danza desde lo más profundo de sí puede ser tan conmovedor que trasciende cualquier razonamiento y puede llevarnos a la experimentación más esencial de la vida. ¿Qué hace un niño si no gozar y sufrir intensamente, es decir, vivir la vida con toda la intensidad? Luego tendemos a olvidarnos de eso, lo importante, por las cosas “importantes” del trabajo, de ganar dinero, de “lo que hay que hacer”. Es una fortuna que todavía haya Lopatkinas y Tania Elenas que danzan en el escenario de un teatro o de su vida y que nos recuerdan lo verdaderamente importante de la vida. Y es una pena que no siempre escuchemos el llamado de los cisnes y callemos y no nos dejemos fluir, en la vida o en un espacio virtual como éste.