Hay mujeres impresionantes que no saben que lo son y no se impresionan cuando se miran en el espejo, mujeres bellas que no se dan cuenta cuan bellas son y andan buscando remedios absurdos a una fealdad que sólo está en su mirada. Hay mujeres inteligentísimas que creen que la inteligencia equivale a cuánto saben o a su nivel educativo y mujeres muy educadas y cultas que no rebuznan porque ni de eso son capaces sin sus credenciales. Hay mujeres francas, valientes y capaces que se creen tontas porque no hacen más que limpiar su casa y ser la madre de dos o tres. Y hay hombres que abrazan a estas mujeres para erguirse sobre ellas en un afán de sentirse un poquito cuando sienten que no son nada. Hombres absurdos y necios que cuidan con cariño a su "estúpida" con la esperanza de tener siempre alguien a quien herir y aplastar, alguien de quien depender ante su desvalimiento.
Parecen opuestos pero son lo mismo, son caras diferentes de la misma moneda, son la síntesis de su miseria y en la oscuridad se abrazan para darse sentido.

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