I
No queda otra cosa que la voz
que el silencio
que la gota de agua que pende
y luego se suicida.
II
A probaditas voy tocando los aires,
a golpazos se me hincan los alfileres
en la piel de naranja,
de guayaba,
de cangrejos.
III
Las palabras, igual que los árboles,
se vuelcan en el olvido,
desterrados,
es que no dan billetes
entre su frutos.
jueves, 5 de abril de 2012
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