No tengo nada que explicar, es sólo que tengo ganas de ser mi propia protagonista y de echar ojeadas tan largas o tan cortas, tan profundas o tan superficiales, reales o inventadas a mi propio transcurrir.Todos los que convergen en mi vida convergerán en este hoyo intergaláctico que será mi espacio de desenmarañe personal. Ya te hallarás, pero cuidado, no te creas todo lo que ves, la demanda latente va mucho más allá de lo explícito, pero si tienes algo que decir para internarte un poco en esta inmensa membrana que protege el interior, fluye, ayuda y no te calles…
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miércoles, 13 de junio de 2012

Mis propios intestinos sobre la mesa

¿Cuánto puedo hacer yo por curar mi rodilla?

Creo  fervientemente en la idea del organismo de Freud.  Creo en el inconsciente colectivo de Jung como en un mantra de realidad y verdad absolutas.  Creo en el caótico orden del todo que me circunda, en el acomodo perfecto y discordante de cada partícula del universo. Creo en las conexiones determinantes entre mis células y mis pensamientos. Creo en la idea de que un pensamiento puede cambiar la composición de cada una de mis moléculas.
¿Soy atea? ¿Agnóstica? ¿Blasfema?
Recuerdo la dulzura de creer en el dios de mi abuela y mi madre, en el padre amoroso de mi catequista. Todo estaba arreglado, ordenado, estructurado y yo sólo tenía que cumplir con los requisitos dispuestos: no pensar, no cuestionar, pedir para recibir, resignarme a no tener, considerar la falta como una lección invaluable.
¿Entonces soy atea?
Soy Tania y la nueva manera es sólo Tania sin apellidos. Creo en la fuerza y la pureza del agua, en la energía que corre por las veas de todos los seres de la creación, en las lamentaciones eternas del corazón humano que no se conecta más que con las reglas que inventó para soportar la desconexión, creo que somos granitos minúsculos de una naturaleza inmensa, sobrecogedora, amorosa y terrible, creadora y destructora al mismo tiempo y estamos hechos a su imagen y semejanza como el resto del infinito.
Creo en la mente como intento de aprehensión, como limitadísima conocedora, como insegurísima autorazón de ser lo que somos. Afuera me queda claro que todo es más grande y la única salida es mirarlo con amor, sin resistencias.
¿Y qué hago con mi rodilla que no quiere ni mejorarse ni caerse lejos de mi cuerpo?
Recuerdo con cariño y nostalgia cuando podía bailar y correr y caminar de un lado a otro para disfrutar el juego, la danza, la movilidad y la quietud de mi cuerpo.  Quiero volver… Tal vez deba leer con cuidado este texto y organizar un silogismo.


1 comentario:

Mary dijo...

Tania.
Me parece maravillosa la forma en que te expresas de ti, de los que amas y del mundo en general.
Estoy de acuerdo contigo sobre Freud y Jung son psicoanalistas que han marcado la vida de todos nosotros con sus teorías,ideas y pensamientos.

Me encantaron las fotos