No tengo nada que explicar, es sólo que tengo ganas de ser mi propia protagonista y de echar ojeadas tan largas o tan cortas, tan profundas o tan superficiales, reales o inventadas a mi propio transcurrir.Todos los que convergen en mi vida convergerán en este hoyo intergaláctico que será mi espacio de desenmarañe personal. Ya te hallarás, pero cuidado, no te creas todo lo que ves, la demanda latente va mucho más allá de lo explícito, pero si tienes algo que decir para internarte un poco en esta inmensa membrana que protege el interior, fluye, ayuda y no te calles…
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domingo, 9 de diciembre de 2012

Abro la puerta

 
 
Dice el humanismo que hay dos tipos de soledad, una que tiene que ver con la desconexión con lo que soy, con lo que siento. La otra, la falta de relación auténtica con otro.
De la primera no sé casi nada, porque parece que mi misión en la vida es precisamente saberme, olerme, oirme, reconocerme, intuirme...
De la segunda, todo me queda claro: está, parece, avanza, retrocede, cambia, se bifurca, amenaza, se estanca, se diluye, vuelve, devuelve, calla, grita, ataranta, raspa, sangra, abraza...

Encuentro un otro que parece ser de verdad y ABRO LA PUERTA, abro la puerta, abro la puerta...

...de pronto, un acto tan simple huele como un error catastrófico...

¿Dónde están los que sí quieren entrar, los que pueden mirar que hago lo que muy pocos: que ABRO LA PUERTA?

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